PODOMANCIA
Al leer en la orden, Juan José, tuve la sensación de que el próximo cliente era alguien conocido. No es la primera vez que pasa. Para los que habitamos las regiones multicolores de la magia, hay quienes son conocidos desde antes de verlos por primera vez. Adivinar es más excitante en estos tiempos: un pliegue sugerente en la planta de un pie puede ser complementado con una radiografía; un rostro dice más cuando se considera lo que hay en su Instagram; una callosidad se entiende mejor con una plantoscopia. Disfruto eso. Me deleitan las imágenes, me sorprenden sus alcances, lo que surge de la observación aguda de un rostro, de un gesto, o mis preferidos, los pies. Aunque, a veces, cause dolor asomarse a la vida de los otros sin consentimiento. Veinte años trabajando como auxiliar en una clínica podológica me han hecho una mujer afortunada. Entre desinfectantes, aceites, algodones, guantes y equipo esterilizado, examino los pies desnudos. Es lo esperado. Un procedimiento m...