LICHT, MEHR LICHT!
"He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar vientos." Ecl. 1:14 Imagino al anciano Juan, sentado junto a la ventana, pidiendo que abran más las cortinas. Puedo oír su voz, grave, quebrada por el catarro, débil, apenas útil para romper el silencio en el que están sumergidos sus acompañantes. Una mujer corre presurosa a conceder el deseo. El cielo está azul, el sol pleno, como se lo merece un mediodía de primavera en marzo. La piel pálida del viejo está hambrienta de la caricia de un rayo tibio, los ojos deseosos de contemplar su brillo, mientras el espíritu, normalmente animado por el efecto misterioso de la luz, se desprende del cuerpo que sufre un infarto. El eco de la última orden del viejo aún puede oírse. Me gusta como suena en alemán, cuando se dice con el tono de una sed urgente. Esas palabras rebotan desde entonces, multiplicándose en mil partes como lo hacía la luz en los montajes de lentes y esp...