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MIEDO

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"Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida..." 1 Juan. 3:15 La historia de una vida es sobre cómo se transita por ella a pesar del miedo, esa inquietud que nos tortura adoptando varias formas. (1)  El miedo no nos desampara; nos acompaña al trabajo, o a visitar a nuestros padres los domingos o en las reuniones de amigos; se mete en las conversaciones con nuestras parejas e hijos, nos desea buenas noches a través de los teléfonos y, al levantarnos, nos da los buenos días. Y a veces, cuando viajas huyendo de uno terrible, te recibe al otro lado con los brazos abiertos a donde llegas. La adolescencia de cientos de miles de personas en la Medellín de los noventas se dio en medio de los tiros y las esquirlas. El flujo de incidentes en la ciudad más violenta del mundo era constante: matanzas, bombas, amenazas. Y, sin embargo, los pasos de los jóvenes que buscaban los amigos continuaban levantando el polvo de las calles en los barrios; los negocios abrían; los colegios hac...

CONSERVAR LOS FANTASMAS

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    "Bienaventurados los que no vieron, y creyeron." Juan 20:29     Siempre me han llamado la atención las reliquias. Esos objetos llenos de significado que sobreviven el paso del tiempo. Son un lazo con el pasado que tienen capacidades que, más allá de la polémica o la estadística, mueven voluntades. Y no solo son objetos expuestos en santuarios donde las multitudes hacen largas colas, también están en la mesa de noche donde cada uno, en silencio, suelta un suspiro.    Cuando pienso en reliquias, se me vienen a la cabeza las innumerables que se guardan en las iglesias católicas del mundo. No se me ocurren los dientes de Buda que reposan en varios santuarios; ni las túnicas de Mahoma; o uno de los setecientos mil objetos relacionados con Confucio que se guardan en el museo en Qufu y que honran la fascinación china con los grandes números.    Las reliquias católicas, lo que significan o pretenden, me son más cercanas. Me divierte pensar en alg...

MONY

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   Desde muy joven, Mony, he tenido que encontrar fuerzas para permanecer a flote. La madrugada en que me deshice del obstáculo que me atormentó varios meses fue mi iniciación: lo empaqué en varias bolsas y lo tiré en los contenedores. Algo en mí sentía las miradas desde las casas, pues mis vecinas estaban pendientes de cuanto ocurría en las calles. Fueron largas las horas en que escuché cómo llegaba el camión de la basura: las canecas arrastradas o tiradas, las voces y las carcajadas de los operarios, el ladrido de los perros. Al escuchar el zumbido de la prensa del carro imaginé mi sangre mezclada en el líquido negro que chorreaba al pavimento. Cuando esa ruidosa coreografía desapareció en la distancia dejando las calles en silencio, supe que podía hacer lo que quisiera.    Desde ese día, la abuela no volvió a dirigirme la palabra. Mi madre, entretenida en su trabajo y sus novios, ni se enteró. Era una mujer concentrada en sí misma que durante la semana llegaba tar...

NEXUS

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"Antes de la aparición de la IA, los relatos que moldeaban las sociedades humanas se originaban en la mente de un ser humano." Yuval Noah Harari.        Uno no puede terminar de leer Nexus, el último libro de Harari, y pasar a otra actividad como si no hubiera pasado nada. Traté de enfocarme en otra lectura que hace rato está pidiendo su turno. Pero no es aún el momento. Es necesario digerir un poco más todo lo que he llegado a entender durante estos meses. Porque, para iniciar, es una lectura que me ha tomado un año. Para atenuar las sospechas sobre esta contradicción que acabo de expresar, puedo decir que leerlo ha sido lento por las actividades especiales en las que he estado, además de otras lecturas que debí abordar por otros intereses. Empecé a leerlo inmediatamente después de que mi amigo Augusto me lo obsequió. Fue en abril del año pasado. En septiembre iba por la mitad, pero me tocó empezar a leerlo de nuevo. Mi mente estaba dispersa. De ahí en ade...

¡HOLA, CÓMO ESTÁS!

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Algunas cosas son tan oscuras que ¡ay de la luz que brilla sobre ellas! Matt Elliott en "Dust, Flesh and Bones"    Estos días, en un descanso del trabajo, se me vino a la mente el SETI. No hay nada como la agotadora actividad en una gigantesca distribuidora de ropa, para que le entren a uno preocupaciones sobre cómo va, en el mundo, la investigación sobre la inteligencia en otros mundos. Es muy de mi estilo que, para huir de las reflexiones personales, me enfoque en otras de nivel cósmico.    Conocí sobre el SETI a finales de los noventa, leyendo a Carl Sagan en una época en que devoraba todo lo que escribió. Quizá fue en El mundo y sus demonios o, más seguramente, en Contacto donde me enteré de su existencia. Mi primer computador estuvo al servicio del análisis de la inmensa cantidad de datos que obtenían con el radiotelescopio de Arecibo. Fui uno de los millones que fantaseaban con que el cruce de saludos intergalácticos se produjera en su casa.   ...

LICHT, MEHR LICHT!

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    "He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar vientos." Ecl. 1:14    Imagino al anciano Juan, sentado junto a la ventana, pidiendo que abran más las cortinas. Puedo oír su voz, grave, quebrada por el catarro, débil, apenas útil para romper el silencio en el que están sumergidos sus acompañantes. Una mujer corre presurosa a conceder el deseo. El cielo está azul, el sol pleno, como se lo merece un mediodía de primavera en marzo. La piel pálida del viejo está hambrienta de la caricia de un rayo tibio, los ojos deseosos de contemplar su brillo, mientras el espíritu, normalmente animado por el efecto misterioso de la luz, se desprende del cuerpo que sufre un infarto.    El eco de la última orden del viejo aún puede oírse. Me gusta como suena en alemán, cuando se dice con el tono de una sed urgente. Esas palabras rebotan desde entonces, multiplicándose en mil partes como lo hacía la luz en los montajes de lentes y esp...

PILINCHO

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   El hombre llegó agitado. Era mayor, con apariencia débil. Su actitud nerviosa intrigaba. Era viernes, cerca de la hora de cierre, y luego de preguntar por quién administraba, se dirigió a donde yo estaba:    ―¡Cierre la puerta, señora, por favor! Vengo a hacer un giro y creo que me siguen para matarme.    Hice una mirada a la chica que atendía en la caja para que estuviera atenta con la alarma. No había muchos clientes, y parecía que no se percataban de lo que pasaba. Con un ademán le pedí al hombre que se quedara cerca de mi escritorio mientras iba a la entrada. Por la vidriera no vi nada diferente a lo acostumbrado: carros que vienen y van por la Blackwell, peatones abrigados que caminan decididos, ensimismados; algo de la nieve del fin de semana aún acumulada en las aceras. Una clienta me reconoció y levantó la mano a lo lejos. Puse el pasador e invité al hombre a la parte de atrás, a la cocineta. No es el primero que llega con los nervios ...